El mecanismo es una maravilla de la ingeniería victoriana. Cada uno de los dos basculantes pesa más de 1.000 toneladas, aproximadamente el peso de una docena de autobuses londinenses de dos pisos completamente cargados.
El proceso de elevación es eficaz gracias a los enormes contrapesos situados en la base de cada basculante. Estos contrapesos descienden a medida que sube la calzada, minimizando la potencia necesaria. El puente tarda aproximadamente 75 segundos en abrirse por completo, y el ciclo completo dura unos 2 minutos y 30 segundos.



