La colección de efectos especiales de Harry Potter te permite sumergirte de lleno en la «magia práctica» que se utilizó a lo largo de las ocho películas. A diferencia de los efectos digitales (VFX), se trata de dispositivos físicos y mecánicos, conocidos como SFX, con los que los actores interactúan en el plató. Esta colección, que abarca una década de producción cinematográfica, desde 2001 hasta 2011, incluye de todo, desde enormes sistemas hidráulicos hasta delicados sistemas de animatrónica. Podrás descubrir la genialidad de la ingeniería que hay detrás de momentos emblemáticos, como puertas que se abren de verdad, decorados que se mueven por sí solos y sistemas de efectos especiales que controlaban el fuego, el viento y la nieve para crear una realidad realista y tangible.
















