¿Merece la pena visitar el Museo Británico?
Entrar en el Museo Británico no es como entrar en un edificio, sino más bien como adentrarse en un enorme archivo de la civilización humana. El Gran Patio se abre ante ti con cristal y luz, mientras que las galerías te transportan a mundos de imperios, creencias y vida cotidiana que abarcan dos millones de años.
El museo cuenta con más de 8 000 000 de objetos, de los cuales unos 80 000 están expuestos en todo momento. Entre lo más destacado se encuentran la Piedra de Rosetta, las esculturas del Partenón y las mumias egipcias, cada una de las cuales marca momentos decisivos en la historia de la humanidad.
Creado para preservar y difundir el conocimiento de todo el mundo, el museo sigue reflejando esa ambición hoy en día, permitiéndote viajar entre Egipto, Grecia, Asiria, Asia y más allá en una sola visita.
No es eso. La recompensa emocional es la perspectiva: la sensación de que el tiempo se extiende mucho más allá de tu propia vida y de lo profundamente conectadas que están, en realidad, las historias humanas.
No te lo pierdas si tienes menos de 90 minutos y prefieres los lugares de interés al aire libre a los grandes museos cubiertos en los que hay que caminar mucho.