La Gran Torre recrea la fastuosa corte del rey Enrique II con estancias lujosamente amuebladas, interiores pintados y ambientes sonoros medievales que hacen que el castillo parezca sorprendentemente vivo. Al subir por sus escaleras sinuosas y recorrer sus salones ceremoniales, te haces una idea muy clara de cómo vivía la realeza en su día entre los muros de esta fortaleza.