Fases de la construcción
Los orígenes normandos
El Castillo de Windsor se empezó a construir allá por el año 1070 como una fortaleza normanda del tipo «motte-and-bailey». Su objetivo inicial era estratégico: proteger el valle del Támesis y reforzar el control real al oeste de Londres. El montículo construido por el hombre, el recinto defensivo y la ubicación estratégica en lo alto de la colina aún conservan esa lógica militar original.
La transformación medieval en palacio real
En el siglo XIV, Eduardo III reconstruyó gran parte del castillo para convertirlo en un palacio gótico adecuado para la vida de la corte y las ceremonias reales. Esta etapa convirtió a Windsor de un bastión fronterizo en un símbolo dinástico. A finales del siglo XV, Eduardo IV comenzó la construcción de la Capilla de San Jorge, que luego se terminó bajo el reinado de Enrique VIII, con lo que se añadió uno de los monumentos más emblemáticos del gótico perpendicular de Inglaterra.
El estilo georgiano y las reformas del siglo XIX
Jorge IV encargó a Jeffry Wyatville que modernizara y le diera un toque más espectacular al castillo en las décadas de 1820 y 1830. Se elevaron las torres, se rediseñaron las fachadas y se reformaron los interiores para que todo el complejo proyectara una imagen real unificada.
El incendio y la restauración moderna
En 1992, un gran incendio dañó más de 100 habitaciones. La restauración, que se terminó en 1997, permitió rehabilitar los espacios históricos con un esmero especial, lo que demuestra que la arquitectura de Windsor no está congelada en el tiempo, sino que se conserva de forma continua.
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